Del 7 al 12 de abril hemos celebrado la XI Asamblea General del Instituto Secular Obreras
de la Cruz. Han sido días vividos como una verdadera experiencia de gracia encarnada en
nuestra realidad concreta: en nuestras debilidades y fortalezas; limitaciones y dones; en
todo lo que somos y ofrecemos.
Desde el inicio, la Palabra de Dios nos interpeló con claridad: “Dadles vosotras de comer”.
Y desde nuestra pobreza, entregada a Jesús —“Sólo tenemos cinco panes y dos peces.
Traédmelos”— fuimos reconociendo que es precisamente ahí donde Dios actúa,
transformando nuestras fragilidades en alimento para el mundo.
La Asamblea ha sido para todas, una experiencia de pascua, de paso de la muerte a la
vida, confiando en que el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas.
A lo largo de estos días hemos discernido juntas cómo se concreta nuestra misión hoy, la
fraternidad a la que estamos llamadas —encarnada, evangélica y profética— y el uso de
nuestros bienes al servicio del Reino. También hemos aprobado un nuevo reglamento para los miembros asociados, los cooperadores, como cauce que fortalece nuestra misión compartida.
La Asamblea ha culminado con una invitación del Señor: “Vamos a la otra orilla”. Se nos
llama a salir de nuestras seguridades, a abrirnos a lo nuevo y a arriesgar con Jesús,
dejándonos conducir por el Espíritu en este momento de la historia.
Volvemos a la vida cotidiana unidas por Jesús Resucitado, agradecidas y enviadas, con el
deseo de seguir anunciando el Evangelio y haciendo vida lo que hemos recibido.
XI Asamblea General: enviadas a la otra orilla

XI Asamblea General: enviadas a la otra orilla
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