Sacerdote y Fundador del
Instituto Secular Obreras de la Cruz

Venerable Vicente Garrido Pastor

Fue miembro del presbiterio valentino, nació en Benaguacil (Valencia), el 12 de noviembre de 1896 y falleció en Moncada (Valencia), el 16 de abril de 1975. Se formó en el Seminario Conciliar de Valencia y en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia. Ordenado sacerdote en 1921, inicia su ministerio en un contexto socio-político muy convulso y, poco a poco, va tomando conciencia del acelerado avance de la increencia en el mundo obrero, en los jóvenes y, especialmente en la mujer que se incorpora al mundo laboral en talleres y fábricas.

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Vicente Garrido

respondió a los desafíos de su tiempo

Promoción del laicado, especialmente de la mujer

En su época, fue pionero en la promoción del laicado y, sobre todo impulsando el compromiso apostólico de la mujer en la Iglesia y en el mundo. Como Consiliario de la Asociación Femenina Católico-Escolar, creó una biblioteca ambulante, una academia gratuita y círculos de estudio para las jóvenes. En 1934, en tiempos de la II República, fundó una sociedad civil, germen del futuro Instituto, para poder aunar fuerzas, ofrecer formación a las mujeres y lanzarlas al apostolado. Al ser aprobada como Pía Unión, ésta asumió como finalidad la capacitación gratuita, intelectual, profesional y religiosa de jóvenes del ámbito obrero.

«Recristianización» de la gente sencilla y trabajadora

No permaneció pasivo viendo cómo la masa obrera se alejaba de Dios y de la Iglesia, y desde su ministerio sacerdotal, junto con las jóvenes que iban incorporándose al Instituto que fundó, fue evangelizador de las clases humildes. Con su palabra y testimonio, defendió el valor y dignidad del trabajo manual. Deseaba que la gente sencilla conociera a Jesucristo y que descubriera el auténtico sentido de su vida. «El día en que los pobres vuelvan su mirada a Cristo, se nos llenarán las iglesias… Y éste es nuestro deber: llegar hasta su corazón, ganarlo y rendirlo a los pies de Jesucristo».

Revitalización de la vida espiritual

Ante la pérdida de profundidad de la vida cristiana, se dedicó prioritariamente a revitalizar la experiencia de Dios a través de los Ejercicios espirituales, la dirección espiritual y la administración del Sacramento de la Reconciliación, especialmente desde su servicio como Penitenciario de la Catedral de Valencia. Dotado del don de consejo, acompañó espiritualmente a personas de todos los estamentos sociales, destacando su ayuda espiritual a laicos, religiosas y sacerdotes, y a jóvenes en busca de orientación vocacional. El Venerable José María García Lahiguera, quien, siendo Arzobispo de Valencia, lo eligió como Director espiritual, decía: «Para mí, desde el primer día fue el confesor apetecido, en quien resplandecía el don de consejo… Escuchaba con atención e interés, y su palabra daba plena seguridad. Era el buen director que, ante todo, secunda la acción del Espíritu Santo, sin jamás anticiparse a Él, cuanto menos suplantarlo…. Su palabra final era siempre alentadora. Y así, todas las semanas, hasta su muerte. Reconozco que ésta fue una de las grandes gracias que el Señor concedió a mi alma».

Pionero como Fundador de un Instituto Secular

Pretendía “hacer evangelio” en el entramado social, sembrar a Cristo en las almas, como él mismo decía. Y fue descubriendo que para ser eficaces en el apostolado era necesario una vida consagrada totalmente a Dios que compartiera la vida cotidiana con la gente, un carisma nuevo, la secularidad consagrada, que después aprobó la Iglesia en 1947 con la constitución apostólica Provida Mater Ecclesia, de Pío XII.

Fiel a las mociones del Espíritu, con su palabra y testimonio impulsó en las Obreras de la Cruz un estilo de vida centrado en Dios, profundo y sencillo, contemplativo y marcadamente misionero, animándoles a ejercer el apostolado en sus lugares de trabajo, a crear talleres y centros donde las mujeres, en un ambiente cristiano, pudieran aprender un oficio y ganarse el sustento; a implicarse en la educación de niñas de familias trabajadoras; a colaborar en el ámbito rural. Entendía que cualquier lugar y situación eran propicios para “transformar el mundo mediante el Evangelio”.

Como fruto de “última hora”, dos años antes de partir al cielo, Don Vicente fundó los Miembros Cooperadores: mujeres y hombres, sacerdotes, jóvenes y mayores, casados y solteros, que desean vivir la espiritualidad del Instituto y colaborar en su misión.

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Oración por su pronta beatificación

…¡Oh Dios!, que hiciste de tu siervo Vicente, sacerdote, un cumplidor fiel de tu voluntad, por su identificación con Cristo y un apóstol incansable para extender tu Reino, especialmente como fundador de un Instituto Secular, para la santificación de los seglares en el mundo.
Te pedimos humildemente imitar sus virtudes teologales, su celo apostólico y su amor entrañable a la Santísima Virgen, para transformar el mundo mediante el Evangelio.
Y, si es tu voluntad, poder venerarlo un día con la gloria de los santos.
Concédenos la gracia de…

Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Con licencia eclesiástica. Para uso privado.