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FORMACIÓN EQUIPOS DIRECTIVOS ISOC

Con alegría, cercanía y estima. Así nos sentimos acogidas las personas que el viernes 27 de abril acudimos a Santa María del Monte, la casa que las Obreras de la Cruz tienen en Torres Torres (Camp de Morvedre, Valencia).

Como cada año, los Equipos Directivos de las residencias, los colegios, las casas de espiritualidad y otros proyectos del ISOC, nos reunimos con la Dirección del Instituto en una jornada de formación y trabajo.

Bajo el lema Vicente Garrido, don para los demás, iniciamos el encuentro con el visionado de un  interesante reportaje. En él, se nos acercaba a la figura del fundador del ISOC a través de las experiencias de diferentes obreras y familiares que lo conocieron, revisitamos lugares destacados en su vida y obra (Benaguacil, Burjassot, Moncada, Valencia) y repasamos momentos importantes de su biografía personal y profesional. Fue muy enriquecedor compartir, posteriormente, aquellos aspectos que más nos habían impactado y poder verbalizar las cualidades que veíamos en Don Vicente Garrido.

En la segunda sesión de trabajo, nos organizamos en pequeños grupos de entre cuatro y cinco personas. Cada uno de dichos grupos trabajó una parte del documento El carisma del Venerable Vicente Garrido Pastor, elaborado por el reverendo Miguel Navarro. Entre otros aspectos, reflexionamos sobre algunas de las dificultades que el Padre fue superando para poder llevar a término su misión, sobre su interés por la formación integral de las mujeres y la importancia de la cultura en el apostolado, sobre cómo ser “fermento en la masa”. Terminamos compartiendo en gran grupo nuestras conclusiones.

Para cerrar la mañana, disfrutamos de dos momentos muy especiales. En el primero de ellos, nos acercamos a la capilla para orar y reflexionar brevemente sobre los motivos por los cuales debemos considerarnos un regalo para los demás. Posteriormente, algunas Obreras nos guiaron en una visita para conocer la parte de la casa donde están las dependencias en las que el Venerable Vicente Garrido pasó muchas horas, tan cerca de la naturaleza que tanto le gustaba.

Fue un día de encuentros y reencuentros, de convivir y compartir, de profundizar en la obra del Padre, de ser conscientes de nuestro compromiso con ella, con el ISOC y con el entorno en el que cada uno y cada una ejercemos nuestra labor siendo testimonio de fe.

Mercedes Llorca

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